El futuro de las clínicas dentales tras el COVID19

La epidemia por el Coronavirus ha generado nuevos miedos entre la población. Uno de ellos es la seguridad que puedan ofrecernos aquellos lugares en los que se concentran personas (cines, restaurantes, centros comerciales, conciertos, …) o donde es necesario el contacto directo entre un profesional y su cliente (peluquerías, masajistas, fisioterapeutas,  …). En el caso de las clínicas dentales, asumimos que es necesario el contacto físico entre nosotros, dentistas o higienistas, y nuestros pacientes. Es cierto que las clínicas dentales, por la proximidad de trabajo y las nebulizaciones que generamos con nuestros aparatos, somos un entorno de riesgo, pero también es cierto que llevamos décadas lidiando todos los días con enfermedades transmisibles y sabemos perfectamente cómo protegernos de ellas y cuidar la salud de nuestros pacientes. En el ADN de los dentistas está grabada a fuego la esterilización y la utilización de métodos barrera. Nuestros autoclaves echan humo todos los días, realizando ciclos continuos de esterilización para que el material esté en perfectas condiciones de limpieza. La bata, los guantes, la mascarilla o las gafas de protección forman parte, desde hace muchos años, de nuestro atuendo diario. Tras tratar a cada paciente, ya rociamos con desinfectante y limpiamos concienzudamente todas las superficies del gabinete potencialmente contaminadas. Con el COVID lo único que hemos de hacer es extender nuestra experiencia en desinfección al control del aire y los entornos contaminables…y estamos en ello incorporando sistemas de desinfección de ambiente y superficies. Os podemos garantizar que es muchísimo más segura una clínica dental que la barra de un carrito de supermercado, el asidero del autobús o metro, o los pasamanos de cualquier escalera de centro comercial. Lo único que va a cambiar en las visitas a un dentista es que veremos ampliadas las medidas de higiene y desinfección. Ya desde el momento mismo de entrar, nos acostumbraremos a que os cubramos pies y cabeza, como si de un quirófano se tratara, al frecuente lavado de manos con geles hidroalcohólicos o a ver vaporizar de forma rutinaria productos desinfectantes por todas las estancias. Ello aumentará aún más, si cabe, la seguridad biológica de nuestros tratamientos y ha de transmitiros la confianza de que nuestras clínicas son lugares seguros donde solucionar vuestras necesidades de salud bucal para conseguir que afrontéis la vida con la mejor de las sonrisas.

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